Cuando Quibdó empezó a temblar
El terremoto del 10 de agosto dejó muertos, heridos, casas destruidas y un Quibdó lleno de grietas. Pero también dejó miles de pequeñas historias que, seguramente, tardaremos mucho tiempo en terminar de contar. Esta es apenas una de ellas: la mía. La de un padre que aquella mañana salió de su casa, todavía medio vestido y muerto del susto, con un solo propósito: atravesar un Quibdó convertido en un caos para saber cómo estaban sus hijas.